La condición de quien tiene raíces profundas en un lugar, cultura o comunidad. Lo opuesto al desarraigo.
Matiz
No es solo "apego": el arraigo implica raíces que ya forman parte de quien uno es, no se eligen ni se sueltan fácilmente.
“Su arraigo en ese barrio era tan profundo que marcharse hubiera sido como perder parte de sí mismo.”